01
Vendiste bien y no te alcanza
Porque la mitad de lo vendido está fiado y la otra mitad ya se fue en reponer mercancía. Un mes bueno en ventas puede ser un mes malo en caja, y son dos preguntas distintas.
ASISTENTE FINANCIERO
Aura toma lo que ya pasa en tu negocio y te dice qué significa: cuánta caja te queda, cuánto ganas de verdad y cuánto tienes que vender para cubrir el mes.
Tu hoja de cálculo entra tal como está. También el PDF de tu banco.
Tu negocio, hoy
en vivoCaja disponible
$18.420
Te alcanza para 37 días al ritmo de gasto actual.
Utilidad bruta
42,3%
Por cobrar
$6.150
Punto de equilibrio
81%
01
Porque la mitad de lo vendido está fiado y la otra mitad ya se fue en reponer mercancía. Un mes bueno en ventas puede ser un mes malo en caja, y son dos preguntas distintas.
02
El que más sale casi nunca es el que más deja. Sin el costo de reposición al día, un producto puede estar vendiéndose por debajo de lo que cuesta volver a comprarlo.
03
A fin de mes, cuando ya no hay nada que decidir. La información que llega tarde no es información: es un diagnóstico.
CÓMO PIENSA AURA
Casi todos los sistemas suman las dos cosas en la misma columna. Aura no: el dinero cuenta el día que entra, la venta cuenta el mes en que la hiciste. Confundirlas es lo que hace que un negocio con buenas ventas se quede sin con qué pagar la nómina.
Pruébalo aquí: es la misma venta de $1.800, cobrada de dos maneras.
No se mueve. Vendiste lo mismo.
Vendiste lo mismo y no entró un bolívar. Aura lo anota como cuenta por cobrar y tu flujo de caja no se entera de una plata que todavía no tienes.
Aura no te entrega informes para que los interpretes. Te contesta.
Saldo real de caja y bancos, la serie del mes y una proyección que solo cuenta lo que ya está comprometido: cobros pendientes, pagos y gastos fijos. No inventa ventas futuras para tranquilizarte.
Tres utilidades separadas —bruta, operativa y neta— porque no significan lo mismo. Los impuestos se leen de lo que pagaste, no de un porcentaje inventado.
Tu punto de equilibrio, con el margen de contribución que lo sostiene. Y si vendes por debajo del costo variable, te lo dice en vez de dibujarte un cero.
El precio que pediría tu regla de margen, al lado del que tienes puesto. Sugiere; no te lo cambia. Tus precios ancla son tuyos.
Subes el extracto —CSV o PDF— y Aura lo coteja línea a línea contra tu caja. Lo que el banco tiene y tú no es el hallazgo más caro que existe: dinero que se movió y nadie registró.
Alertas que te llegan por correo con la cifra que las provocó, el umbral y la razón. Un aviso que no puede enseñar de dónde salió su número no se verifica, y una cifra que no se verifica no se cree.
HECHO AQUÍ, PARA AQUÍ
Cada operación guarda la tasa del día en que ocurrió y no se vuelve a convertir nunca. Por eso la utilidad de marzo sigue diciendo lo mismo en agosto, aunque el cambio se haya movido tres veces.
Cuando vendes inventario, casi todo lo que cobras no es ganancia: es el capital que ya habías invertido, volviendo. Confundir las dos cosas es la causa número uno de que un negocio pequeño se descapitalice sin darse cuenta.
$7.330
$2.070
Repartir los $9.400 como si fueran ganancia deja al negocio sin con qué reponer. Aura lo separa en la pantalla de inicio, no escondido en un informe.
No hay que migrar nada ni cambiar cómo trabajas. Se empieza con lo que ya tienes.
Tu Excel entra tal como está: con sus columnas raras, sus filas en blanco y sus fechas escritas de tres maneras. También el PDF del banco y los archivos que tengas en Google Drive. Antes de guardar nada te enseña exactamente qué va a entrar.
Qué hace tu negocio, en qué monedas cobras, cuánto tienes en caja, cuánto cuesta tener abierto y cuál es tu producto clave. Aura te sugiere los gastos que todo el mundo olvida, para que no te falten justo los que hunden el resultado.
Con tus números, no con una demostración. Y el menú se arma con lo que tu negocio realmente usa: si prestas servicios, no verás pantallas de almacén que nunca vas a abrir.
Decirlo por delante ahorra una conversación incómoda más adelante.
No cobra en el mostrador ni maneja tu caja registradora. Lee lo que entra y sale, y te dice qué significa.
No imprime documentos ni te declara ante ninguna administración. Lleva el registro de tu operación, que es otra cosa.
Él cierra tu año. Aura te dice cómo vas esta semana, que es la pregunta que él no está para contestarte todos los días.
Una llamada de veinte minutos. Traes tu hoja de cálculo, la subimos delante de ti y ves tu flujo de caja y tu utilidad real de los últimos meses. Si no te dice nada que no supieras, no hay nada que vender.